España y su conquista de las Smart Cities

Con la entrada de este nuevo año, España se ha propuesto ser un referente internacional dentro de las Smart Cities. Desde el Gobierno, se ha creado la plataforma red.es para encargarse de la transformación digital de las ciudades españolas. Además, siguiendo los objetivos diseñados en el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, se está invirtiendo más de 200 millones de euros para llevar a cabo proyectos en ciudades, islas, estadios y edificios. Actualmente, en España ya hay un total de 53 ciudades que están trabajando para modernizar sus infraestructuras y adecuarlas a la transformación digital.

Es evidente que la tecnología cada vez tiene más peso en el turismo, pero muchos sectores aún no saben con certeza qué necesita un destino para convertirse en una Smart City.

Ciudades del futuro

Las Smart Cities surgieron con el objetivo de utilizar la tecnología para crear mejores infraestructuras para sus ciudadanos. Se planteó como una forma de hacer eficientes todos los aspectos de una ciudad a través de los avances tecnológicos, empleándolos en el transporte público, la sostenibilidad o el ahorro energético, entre otros. Aunque esta iniciativa nació para los ciudadanos, ha resultado ser muy atrayente para el sector turístico.

Gracias a los beneficios que ofrecen las Smart Cities, los turistas pueden acceder a una ciudad sostenible y tecnológica. Así, se pretende mejorar la experiencia y la calidad de la visita, ofreciendo servicios más rápidos, más accesibles y más sencillos de obtener.

La iniciativa de convertir las ciudades en Smart Cities lleva años en marcha, siendo un objetivo a corto plazo de una gran cantidad de países a lo largo del mundo. Así se definía en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que supone un marco para el desarrollo sostenible a nivel mundial. La necesidad de modernizar las ciudades y mejorar su sostenibilidad empieza a ser cada vez más acuciante. España no quiere quedarse atrás y está decidida a convertirse en un modelo de referencia para otros países. Y, aunque el primer objetivo sigue siendo la mejora de la calidad de vida de sus habitantes, el turismo tiene un peso muy importante a la hora de realizar estos cambios en las ciudades. La perspectiva de aumentar la afluencia de turistas, atrayendo a visitantes con un gran peso en la economía como puede ser el turista chino, es una gran motivación para el cambio. Pero este cambio debe hacerse teniendo en cuenta el objetivo principal de las Smart Cities orientadas al turismo: hacer accesible la interacción e integración del visitante con el entorno que le rodea.

La tecnología puede abrirnos las puertas a mercados muy potentes, que necesitan de estas infraestructuras tecnológicas para viajar. Hoy en día, es común llevar en el móvil todo lo necesario para realizar un viaje. Desde las tarjetas de embarque de un avión, la reserva de un hotel o las entradas de un evento. Pero hay países que están dando un salto tecnológico mayor. El desarrollo de aplicaciones móviles para el turismo son un buen ejemplo de dicho desempeño. Las apps con información relevante de la ciudad, qué visitar, dónde comer y dormir, conectividad, etc. abren un sinfín de posibilidades para mejorar la experiencia del turista.

Las formas de ocio en sí, tanto para los ciudadanos como para los turistas, están cambiando. La aparición de los Smart Malls, o centros comerciales inteligentes, ofrece una nueva posibilidad de experiencia inmersiva. La tecnología permite acceder al cliente de forma directa, siendo posible comunicarse con él a través de su teléfono móvil. Desde descuentos hasta todo tipo de información y servicios, todo se puede enviar al dispositivo móvil del cliente en el momento en el que entra en un centro comercial. Además, en ciertos países se está introduciendo la realidad virtual para mejorar la experiencia de compra, así como la mejora de las fórmulas de pago, de las que ya hablábamos en este artículo. Incluso en el panorama textil, con la ropa ecológica, se está introduciendo la tecnología para hacer más sostenible nuestro medio de vida.

Las Smart Cities tratan de adaptarse a la sociedad hiperconectada en la que vivimos, proveyendo servicios como red WiFi abierta gratuita o puntos de recarga para los dispositivos. En el sector turístico, este tipo de servicios son vitales para mejorar la experiencia del cliente y, al mismo tiempo, para conseguir llegar a un público más amplio. En esta era tecnológica, los propios consumidores son uno de los mejores medios publicitarios que existen. Son ellos los que hablan en redes sociales de lo que les gusta y lo que no. Los que lo recomiendan y generan ventas. Por eso, la conversión de un destino en Smart City es vital para el crecimiento turístico. Ofrecer una conectividad continua, con WiFi gratuito y servicios tecnológicos, es una apuesta segura para mejorar el turismo de una ciudad. De hecho, hay visitantes, como es el caso del turista chino, que basan su decisión de compra en estos detalles. El WiFi gratuito, el pago con el móvil y la posibilidad de recibir información en su idioma a través de su teléfono, son servicios que exigen a la hora de viajar, descartando en muchas ocasiones destinos que no les ofrecen estos servicios.

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